1. La situación de los docentes en cuanto a su trabajo es complicada y cada vez lo será más. Es necesario adquirir competencias profesionales que
sirvan para vivir en el contexto en que se trabaja, competencias
interactivas que fortalezcan al profesorado para hacer frente a los
nuevos problemas, ya que intentar volver al pasado supone una derrota
segura.
2. Los objetivos a conseguir se dirigen a la satisfacción profesional de los docentes y al bienestar educativo del
alumnado; esto supone recuperar el prestigio profesional del
profesorado y conseguir que los alumnos/as, recuperando la motivación,
aprendan más. Los principales obstáculos para ello son el malestar
docente, que se manifiesta como desfondamiento, agotamiento profesional y
despersonalización de las relaciones sociales, y también las conductas
disruptivas de los alumnos/as y la violencia del profesorado hacia los
alumnos/as y de los alumnos/as hacia sus profesores/as.
